Mariano Rodríguez: “Gracias al relato y a los escenarios hoy sigo vivo”

Relator, animador y comunicador, Mariano Rodríguez ha ido construyendo su camino casi al mismo ritmo con el que describe una jugada dentro de la

cancha. La radio, la televisión, los eventos y las nuevas plataformas fueron apareciendo como diferentes estaciones de un recorrido que comenzó mucho antes de llegar formalmente a una cabina. Hoy tiene claro hacia dónde quiere ir: seguir creciendo, encontrar nuevos desafíos y desarrollar una identidad propia dentro de la comunicación.

“Viene rapidísimo todo esto y todo lo que me voy proponiendo lo voy logrando. Me propuse la radio, lo logré; me propuse la tele; me propuse presentar eventos, lo logré. Y quiero seguir con esto”, resume Rodríguez al hablar de un presente que lo encuentra moviéndose en distintos ámbitos de la comunicación.

Pero para encontrar el origen de esa vocación hay que retroceder varios años, hasta los recreos de la escuela.

Del recreo de la escuela a una cabina de transmisión

Mariano siempre estuvo vinculado al fútbol. Lo jugaba, lo seguía y, casi sin saberlo, comenzó también a contarlo.

Durante su infancia atravesó una operación de apendicitis que lo obligó a dejar momentáneamente la pelota. No podía participar de los partidos que sus compañeros disputaban durante los recreos, pero encontró otra forma de mantenerse dentro de la cancha.

Con una XO comenzó a grabar aquellos encuentros mientras improvisaba los relatos.

“La tiene fulano, se la pasa para tal”, recuerda sobre aquellos primeros intentos.

Lo que inicialmente surgió como una manera de seguir participando terminó revelándole algo diferente: sus compañeros se interesaban por escucharlo y esperaban ser nombrados durante el partido.

“Ahí desperté muchas sonrisas, mucho interés de que yo los nombrara cuando tenía la pelota. También despertó en mí eso de ver cómo podía cautivar la

atención del oyente”, relata.

Había también otra inquietud que aparecía desde niño: el arte y la necesidad de expresarse.

En los actos escolares buscaba participar y ocupar lugares protagonistas. Más adelante apareció el rap, donde descubrió facilidad para rimar, improvisar y construir frases rápidamente.

“Me di cuenta de que tenía un talento para fluir y para hacer que llovieran palabras sin prácticamente pensarlas”, explica.

Con el tiempo descubriría que aquella habilidad podía trasladarse perfectamente a una transmisión deportiva.

El micrófono y el nacimiento de Somos Deportes

El primer acercamiento formal llegó a través de un curso de radio y periodismo.

En una de las actividades se pidió realizar una publicidad al estilo de las que habitualmente aparecen durante las transmisiones deportivas. Mariano aceptó el desafío.

“La hice, la gente se copó, me aplaudió y ahí me di cuenta de que algo me salía”, recuerda.

El curso terminaría siendo mucho más que una experiencia académica. Como

prueba final, junto a varios compañeros conformaron un equipo para transmitir un partido. El resultado los convenció de continuar.

“Dijimos con los muchachos: ‘¿Qué les parece si armamos un grupo de transmisión?’. Y ahí nació Somos Deportes”.

Primero llegaron algunos partidos de Uruguay, después el fútbol salteño y las

selecciones de Salto. Más adelante, luego de que me escucharan, y me escucharan transmitir, apareció la oportunidad de ingresar a la radio.

El camino había comenzado.

Un estilo entre el profesionalismo y el entretenimiento

Rodríguez no duda demasiado cuando tiene que definir qué pretende encontrar alguien que escucha una transmisión suya.

“Primero que nada, me defino como un relator profesional. Trato de hacer siempre un trabajo lo más profesional posible”.

Pero inmediatamente agrega otros elementos que considera fundamentales.

“Creo que tengo un estilo divertido, entretenido, de ida y vuelta con el público. Un estilo más familiar, más de amistad, de buscar la sonrisa en el oyente”.

También reconoce una característica vinculada a aquella facilidad que había descubierto improvisando desde joven: la velocidad para construir frases.

“Tengo ese estilo preciso y rápido de nombrar jugadores, decir palabras en décimas de segundo que van naciendo de mi mente. Tengo ese talento de poder fluir con palabras, a veces hasta bonitas para decir en el relato. Creo que también puede ser un estilo medio poético”.

Para Mariano, transmitir fútbol no puede limitarse únicamente a describir lo que sucede dentro de la cancha.

El entretenimiento también forma parte del trabajo.

Los referentes y la construcción de una identidad propia

En su casa, durante buena parte de su infancia, no había televisión por cable. Por eso muchos partidos llegaban a través de la radio.

Junto a su padre escuchaba principalmente a relatores como Javier Máximo Goñi, Alberto Kesman y Roberto Moar.

Más adelante aparecieron otras influencias.

Rodrigo Romano representó una forma distinta de relatar, mientras que las transmisiones de la Premier League le permitieron descubrir el estilo de Juan Manuel “Bambino” Pons.

“Veía al Bambino Pons cantar los goles, ponerle onda. Y pensé en poder entretener, no solamente relatar, sino también hacer algún chiste, conversar con la gente, poner apodos”.

Mariano entiende su estilo actual como una mezcla de esas diferentes escuelas.

“Creo que muté un poquito con todos los referentes: un poco de Rodrigo Romano, un poco de Roberto Moar, un poco del Bambino Pons. De todo un poco. Siempre iba sacando algo de cada relator. No robando frases, sino copiando un poco el estilo. Y ahí hice mi propio estilo”.

Radio y televisión: dos formas diferentes de contar el fútbol

Haber trabajado en ambos formatos le permitió encontrar diferencias claras. Para Rodríguez, la radio continúa siendo el desafío más exigente.

“La radio es mucho más difícil. Tenés que ser mucho más expresivo. Tenés que transmitir justamente lo que estás viendo con palabras y hacer que el otro se imagine en cuestión de segundos”.

El relato radial obliga a describir ubicación, movimientos y velocidad permanentemente.

“Tenés que ir mucho más rápido, estar más rápido de mente, indicar por dónde va el jugador, por dónde va la pelota”.

La televisión propone otra dinámica.

“La tele es más suelta. Se ha vuelto de mis preferidas porque tengo más ese estilo, más sutil, más tranquilo. Podés bajar el ritmo de la jugada y apoyarte en la imagen”.

Son, señala, “dos cosas totalmente diferentes”.

“La ventaja de la tele es que están mirando. Y la radio tiene esa magia que vos tenés que hacer”.

Emocionarse para poder emocionar

Ese recuerdo conduce directamente a una de las claves que Rodríguez encuentra en su manera de trabajar.

Para transmitir emoción, primero necesita sentirla.

“La mejor manera de transmitir emoción es dejándose llevar por la ocasión, por la jugada, por el momento”.

Eso no significa abandonar la imparcialidad.

“Hay que vivirlo con objetividad, pero como si fueras un hincha que estuviera transmitiendo. No hincha del color de una camiseta, sino hincha del fútbol”.

Una jugada peligrosa, una acción técnica o una gran intervención de un arquero merecen una reacción diferente.

“Yo trato de transmitir emoción emocionándome yo primero”.

La transmisión empieza varias horas antes

El trabajo tampoco comienza cuando rueda la pelota.

Rodríguez intenta mantenerse informado permanentemente sobre los equipos y reconoce que las redes sociales son una de sus herramientas para seguir la

actualidad.

Cuando llega el día del partido, la preparación se intensifica.

“Si es un domingo, desde la mañana me levanto tempranito, me apronto un mate y empiezo a tirar mensajes para ver si hay planillas, si tenemos datos”.

Después llega el trabajo tradicional de papel y lápiz.

Nombre del campeonato, fecha, árbitros, partidos disputados, encuentros pendientes, jugadores y cualquier información que pueda servir durante la transmisión.

Antes de salir rumbo al estadio aparece otra preparación: la voz.

“Empiezo a hacer ejercicios con las cuerdas vocales, a preparar la garganta”.

Y existe una condición que para él resulta tan importante como toda la información recopilada.

“Trato de ir con la mejor onda. Eso es fundamental porque vos lo estás transmitiendo. Siempre una sonrisa. No solamente transmitir profesionalmente, sino también causar una sonrisa en el que está escuchando”.

La animación como una ventaja para comunicar

El fútbol es solamente una parte de su actividad.

Mariano también trabaja como animador y presentador de eventos, una faceta que considera directamente relacionada con su crecimiento como comunicador.

“Es lo mejor que me pudo haber pasado, ser animador”.

¿Por qué?

“La ventaja del animador es que tenés más llegada a la gente, más llegada al público. Sabés cómo entrar, cómo entretener, qué temas tocar y cómo manejar los momentos”.

Esa experiencia terminó modificando también sus transmisiones.

“Me ha dado mucha ventaja sobre el relato porque le pongo más onda, más llegada”.

Redes sociales y una comunicación que continúa cambiando

Aunque forma parte de una generación acostumbrada a las plataformas digitales, reconoce que todavía no explota demasiado las redes desde el fútbol.

“En fútbol las uso justo y necesario. Voy y relato, hago mi trabajo en la tele o en la radio”.

Sí las utiliza con mayor intensidad en otros espacios, como su tarea vinculada a las picadas de Salto.

De todas maneras, no descarta que ese sea uno de los próximos caminos.

“Me adapté rápido a las redes. Me gusta y me gustaría incursionar más, tener más programas en las redes”.

El comunicador, sostiene, debe estar preparado para diferentes escenarios.

“Debe saber desenvolverse tanto en radio, televisión como en plataformas digitales”.

Y considera que la amplitud del sector debería disminuir las rivalidades.

“El mundo del periodismo es grande, hay trabajo para todos, hay canchas por todos lados. No debe haber rivalidad ni se deben pelear”.

Las críticas y la búsqueda de mejorar

Hasta el momento, asegura haber recibido principalmente devoluciones positivas. Cuando aparece una observación negativa intenta utilizarla de otra manera.

“Si alguno ha criticado, he tomado esa crítica como constructiva y he tratado de mejorar”.

Pero establece una diferencia.

“No para mostrarle al otro que mejoré por lo que me dijo, sino para ser perfecto yo. Sé que no se logra de un día para el otro, pero sigo intentando”.

Rodríguez está agradecido con quienes acompañan su trabajo, aunque también deja una respuesta para quienes cuestionan desde afuera.

“Al que no le gusta lo que hago lo invito a que lo intente hacer primero y después critique”.

“Quiero ser el mejor yo”

La ambición aparece varias veces durante la conversación. Rodríguez no la esconde.

“Desde que me propuse esto siempre quise ser el mejor”.

Pero inmediatamente aclara qué significado tiene esa frase para él.

“Ser el mejor, pero sin querer ser más que nadie. Quiero ser el mejor yo. Mejorar yo. Equivocarme lo menos posible”.

Es una competencia consigo mismo y con cada transmisión. Incluso cuando afuera de la cabina las cosas no están bien.

“Por más que a veces uno ande mal por las cosas de la vida, en ese momento de la transmisión hay que tratar de hacer sentir cómodo al otro”.

El sueño de los grandes escenarios

Radio, televisión, fútbol, eventos.

Mariano entiende que cada experiencia conseguida abrió una nueva puerta, pero no considera que haya llegado al punto final.

“Quiero llegar a los grandes escenarios de Salto como presentador de eventos. Creo que puedo estar presentando frente a miles de personas, en un canal de fútbol, en un canal de televisión transmitiendo para miles de oyentes”.

Incluso imagina escenarios diferentes a los deportivos.

“Siento que puedo estar en galas presentando tranquilamente. Mi sueño es tratar de cumplir todo lo que se pueda, estar en todos los lugares que se pueda y lograr todo lo que me propongo”.

No sabe cuál será la próxima oportunidad. Pero confía en que llegará.

“Ahora me gustaría crecer más en esto y después ver la oportunidad que se vaya dando”.

Un mensaje para quienes quieren empezar

Sobre el final, Mariano deja un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes que sienten interés por el periodismo, la comunicación o las nuevas plataformas.

“Que se animen, que se larguen. Si es lo que les gusta, que lo hagan. Tienen que ir y probar, que nadie venga a contarles”.

También plantea que las críticas no deberían determinar el camino.

“Si alguno quiere venir a tirarte la negativa o darte para atrás, no. Lo que vos elijas en tu vida tenés que hacerlo”.

Pero su consejo no termina solamente en perseguir una oportunidad. También habla de responsabilidad.

“Que hagan lo que les guste, que sean felices. Y si es el periodismo, los medios de comunicación o las plataformas digitales, que le den para adelante”.

Y deja una idea que resume buena parte de su forma de entender la comunicación:

“Que no hagan contenido vacío. Que hagan una sonrisa, que hagan cambiar quizá un momento malo de alguna persona y la hagan sentir bien durante ese momento que están transmitiendo”.

Para Rodríguez, el objetivo parece estar precisamente allí: contar, entretener y generar una emoción del otro lado. Desde aquellos recreos relatados con una

XO hasta una cabina de radio o televisión, el escenario cambió. La intención, en cambio, continúa siendo prácticamente la misma.

Antes de terminar, Mariano Rodríguez quiso agregar algo. Ya no habló solamente del relato, de las transmisiones, de los escenarios o de los objetivos profesionales. Esta vez llevó la conversación hacia un lugar mucho más personal.

“Yo hago esto y lo sigo haciendo porque me da vida”, expresó.

Para Rodríguez, poder utilizar aquello que aprendió y ponerlo al servicio de los demás también terminó dándole otro significado a su trabajo.

“El poder brindar lo que sé hacer y poder ayudar, en casos en que se lo necesite, en el que se pueda ayudar, me da vida. Me da ganas de levantarme todos los días, me da ganas de salir adelante”.

Y fue todavía más profundo al explicar lo que representa actualmente la comunicación en su vida:

“Gracias a esto, gracias al relato, a las presentaciones, a ser maestro de ceremonias, gracias a esto hoy sigo vivo”.

Una frase que termina por explicar mucho más que una vocación profesional. Para Mariano, ponerse delante de un micrófono, enfrentar un escenario o transmitir un partido no significa únicamente trabajar en aquello que le gusta. También representa encontrar un motivo para levantarse, seguir adelante y sentirse útil a través de lo que sabe hacer.

Quizás por eso aquella intención que comenzó casi como un juego, relatando los partidos de sus compañeros durante los recreos de la escuela, terminó ocupando un lugar tan importante en su vida.

Hoy continúa buscando nuevos escenarios, nuevas transmisiones y nuevos desafíos. Pero detrás de la ambición por crecer existe una razón todavía más fuerte.

Porque para Mariano Rodríguez comunicar no es solamente contar lo que sucede.

Es algo que, como él mismo define, le da vida.

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